26 noviembre 2005

Trabajadores que suman negativo

Como mas o menos he apuntado en entradas anteriores, creo firmemente en una organización horizontal del trabajo. Las estructuras verticales ayudan al despotismo, la ineficiencia y la pérdida de oportunidades de mejora.

Esta organización horizontal debe estar basada en el grupo de trabajo. Pero para que un grupo de trabajo esté cohesionado y sea eficiente no tiene que contar con trabajadores negativos. Este tipo de trabajadores sobreviven y hasta prosperan en entornos verticales de organización, pero en los horizontales no lo tienen tan fácil. En ambos casos los compañeros de trabajo sufren la incompetencia, vagancia y mala leche del escaqueado o trepa de turno, pero cuando un grupo está totalmente operativo, las personas tienden a implicarse mucho más con su organización, o al menos con los objetivos de su grupo. Esto hace muy doloroso el soportar a un compañero que los putea y no aporta lo que debería. La gerencia debe apoyar la libertad de los grupos de su empresa para regularse internamente, si no es así no funcionará este tipo de organización y las personas "válidas" tenderán a decepcionarse y a, desmotivadas, pasar de todo; con todo lo que ello supone para ellos y la empresa.

Los trabajadores negativos perjudican notablemente la convivencia laboral y la cuenta de resultados de las empresas. Restan rentabilidad, motivación y satisfacción. Si necesariamente tenemos que trabajar hagámoslo bien, esto genera mas satisfacción personal y un futuro profesional mas tranquilo y estable.

Cuando un gerente mira un departamento y ve, por ejemplo, cuatro personas, y una de ellas suma negativo, debería ver realmente dos personas. Debería restar a ese trabajador que trata de escaquearse del trabajo y las responsabilidades, que no dudará en vender a su madre para evitar problemas y prosperar. Y la suma de los efectos negativos que este genera en sus compañeros de trabajo.

En el desempeño de mi trabajo como empleado traté de enfrentarme frontalmente a este tipo de personas. La estrategia no dio el resultado adecuado, pero no me arrepiento, la empresa está prácticamente en quiebra, sobre todo debido a una dirección que le interesaban más los halagos que las verdades. Ahora como consultor sigo otra estrategia con este tipo de personas: primero, y como hacía antes, trato de implicarlas y hacerlas cambiar pero si eso no funciona en vez de anularlas trato de rodearlas con la esperanza de que, como ocurre con la mierda, terminen flotando y descubriendo su verdadero valor negativo. Esto inevitablemente pasa por cargar el peso de los cambios que trato de implantar sobre el personal competente. En todo caso, al menos sacarán el provecho de un mayor conocimiento profesional. En el mundo laboral inestable de la actualidad, hay que tener presente que las empresas van y vienen, pero nosotros, los trabajadores tenemos que estar activos hasta la jubilación y eso cada día se pone mas difícil. Esto me entristece por las personas buenas y que tratan de esforzarse y mejorar cada día, pero en el caso de los trabajadores negativos no siento nada, tal vez se lo merezcan.

2 Comments:

Blogger Julen said...

Veo dos asuntos delicados en lo que comentas:
1- ¿No has visto "trabajadores negativos" que cuando cambian de circunstancias (empresa, jefecillo, compañeros, departamento) te sorprenden y pasan al lado de los "trabajadores positivos"? ¿Por qué esto es así?
2- Cuando hay un "trabajador negativo" el problema debe ser resuelto por el equipo en el que trabaja (esperemos que lo haya); hacerlo desde fuera, con el jefe de por medio, es poner otro ladrillo de la inmadurez profesional. Los problemas, a resolverlos donde se producen.
En cualquier caso, me resulta muy interesante el concepto de restar. Porque, claro, está un peldaño más arriba que "no sumar". Le daré un par de vueltas.

27/11/05 09:33  
Blogger LibertaCom said...

En el primer caso que planteas. En los términos que pienso en los trabajadores negativos, no entran los trabajadores quemados por sus funciones, jefes o compañeros. Por eso es importante tratar de motivar y cambiar antes de bordearlos. Sin embargo te encuentras casos extremos de gente en que no son consecuencia del problema, que sería lo que me planteas, sino origen el mismo. Soy partidario de la bondad natural de la gente, pero hay cabrones que confirman la regla.
Respecto al segundo punto, estoy totalmente de acuerdo en lo que planteas. De hecho en un entorno jerárquico pierden los trabajadores positivos. Su ética profesional no les suele permitir las sucias estrategias que lleva a cabo el trabajador negativo mientras el resto se dedica a trabajar. Para que sea posible ese tipo de resolución de problemas, es necesaria la autonomía del grupo. Sin embargo, pienso que en nuestro país no hay tradición directiva en este sentido. Abunda el jefe del "porque yo lo mando", y eso es un handicap que sufre nuestra estructura empresarial y económica.

27/11/05 23:13  

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