14 noviembre 2005

El riesgo de las falsas expectativas

He descubierto una cosa muy importante, una empresa que empieza tiene que guardar un adecuado equilibrio entre las expectativas que genera y la capacidad que tiene para responder las mismas en caso de que sus clientes potenciales opten por sus servicios o productos.

Si te mueves en un mercado apretado geográfica o sectorialmente, y todos los son de alguna manera, no te puedes permitir quemar tu "negocio" cometiendo el error de ser excesivamente agresivo y no poder asumir las consecuencias de ello. Y este no es un error solo de los emprendedores "domésticos" como yo, se lo he visto cometer, recientemente, a una gran (a nivel provincial) empresa informática. Sin embargo, en nuestro caso es bastante mas peligroso, contamos con muy pocas oportunidades para ser escuchados y considerados.

Yo trato de evitar este problema haciendo una preselección de los clientes y solo acercarme a los más interesantes y siempre con algo que les pueda interesar y que estoy en disposición de cumplir. En caso de no estar preparado para tocar a la puerta de un cliente interesante, es mejor esperar. Esta prospección discreta ayuda también en el caso de querer hacer un sondeo previo sobre la aceptación de nuestros servicios y productos.

Hay que tener en cuanta que cuando te cierras la puerta de un cliente, su efecto se multiplica en las empresas con relaciones directas con la misma. Mi zona es muy pequeña y eso sería desastroso para mí.

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